Hace un tiempo, cuando ya los puentes habían caído, y los caminos se tornaron agrestes. Uno de ellos, con la clásica entrada arrebolada, el cartel de maderos y mensajes cortos: "Detengase, bosque embrujado" yacía enfrente de él. El cartel no era tan amenazante como lo que si era la interpretación de dichas palabras. -"Será una señal de algo malo seguramente"-, -"Porque detenerse si fuese de otra forma"-. Cualquiera que fuese su línea de pensamiento. El viajero había ya vagado por otros caminos. Conocía algunos puentes que aún podía cruzar con cierta dificultad pero que aún permitía el viento, de acuerdo al clima, un camino seguro. Otros de lechos poco profundos que realmente eran completamente innecesarios, una construcción que era más ornamental que práctica (el sonido del riachuelo bajo los pies siempre era mas reconfortante, eso y dar un par de saltos entre piedras solo porque sí). Algunos puentes dejaron de existir y permitió la formación de caminos. Y dentro de toda esta disyuntiva de caminos hechos, derruidos y en camino de hacerse, otra vez hubo de toparse con aquel anuncio.
Los comentarios rondaban por doquier, cada quien la experiencia de alguien más y conocidos de otra persona que alguna vez se aventuró y no lo volvieron a ver nunca más, o por lo menos eso decían. Otros contaban de transformaciones abominables y nefastas por la "magia" que ahí se gestaba y que no traía nada bueno. Lo que el sabía es que no era la primera vez que había entrado en esos parajes y más aún, en sus años como explorador había visto ese anuncio mas de una vez. Lo que le parecía raro era lo errante que podía resultar. Siempre se preguntaba -"¿quien es el autor de dichos carteles?"- y claro, también se preguntaba porque nadie se hacía esa misma pregunta. La verdad es que muchos de estas entradas las había explorado en alguna medida, siempre mirando hacia atrás, siempre intentando volver por sus pasos cuando sentía la inevitable presión del agobio por sus propios miedos. Por no querer adentrarse más. El siempre regresaba, pero siempre sentía que algo de el se quedaba en esos pasos. La verdad es que no lograba salir, solo regresaba sus pasos hacía atrás.
Dentro de este ir y venir constante, el escuchaba las historias y las leyendas, y sabía que realmente lo que en esos caminos encontraba, eran paisajes hermosos. Los ojos solo conocían de ver arboles con la luz de un sol de tarde mientras el camino era un paseo completamente armonioso. El miedo venía despues: -"¿Podré encontrar la salida?- y era en este mirar para atrás que sus pasos se volvían torpes. Los frutos que pudo recoger y que llenaban de mieles naturales sus labios se tornaban amargos. El bosque nunca cambiaba su forma, la luz, las sombras, el alto de los arboles, los arbustos, todo seguía ahí. A veces fue por nada, a veces un sonido a lo lejos ahuyentaba sus pasos y lo hacía correr, a veces la torpeza de tropezar con una piedra a la que atribuyo dones antinaturales y que seguramente le advertían de algún peligro. Aún recuerda la vez que se internó tan profundamente que no vio la noche caer encima de el. Claro fue su culpa, no se preocupó por la noche mas que por maravillarse de aquel esplendor. Las noches fueron frías y se sentía perdido. Durante el día se sentaba en algún árbol cuya sombra le daba todo lo necesario. Era cálido, era mágico si pero la noche en el mismo lugar le parecía insoportable. Siempre buscando algún refugio que parecía no hallar.
Este explorador que no había dejado de leer dicha señal mientras elaboraba conclusiones solo se pudo dar la idea de algo claro: la magia existe, si, estos carteles, señales y bifurcaciones simplemente están ahí. ¿Que lagos, ríos cuevas y demás podrán esconderse, y porque tendría que tener miedo de perder el camino cuando es él mismo quien lo está haciendo? El miedo no esta en el camino, eso le empezaba a quedar claro.
Luego de pensar en esto por un tiempo, se dijo a si mismo que empezaría aquel viaje, uno distinto, muy distinto a los que había tenido. Ya no tenía miedo en tener que regresar. Su meta fue clara, volver a descubrir dichos senderos olvidados y en muchas ocasiones maldecidos. ¡Oh como nos gusta generalizar experiencias y envilecer actos! Muchos lo veían de lejos pensando cosas tan diversas como equivocadas. "¡Que valiente, yo no podría!", "Esta loco, como se le ocurre pensar en esas cosas", "Esas son cosas de otros tiempos, es imposible". Y así cada uno que lo veía alejarse y a lo lejos cada uno con sus opiniones que tenían mas que ver con ellos con con el mismo.
Luego de varios semanas, el cartel de maderos viejos seguía con su anuncio incitante: "Deténgase, bosque embrujado". Como ya había andado un buen trecho y aún era temprano en el día. Dispuso de sus aperos a un lado, se recostó en una pequeña loma justo al frente y se quedo dormido. Cuando despertó escribió lo que en ese sueño había acontecido. Fue un sueño de paz, fue un sueño de nuevos y antiguos rumbos, fue un sueño de fe.
Reencuentro
Solo una palabra muda
para caer,
Solo un pequeño
silencio para
Estallar en gritos
ahogados
Solo un roce de piel
abrigada
Solo el tacto de las
miradas que
Terminan en ojos
cerrados
Solo una pequeña
distancia
Solo una oportunidad
inoportuna
Entre palabras que no
se dicen
Solo dedos jugando en
inocencia y
Solo ecos de palabras
apagadas
Y silencios cada vez
más cómodos
Solo un destello de
luz en la
Oscuridad de tus ojos
cerrados
Solo volviendo a
creer en
Aquella fe olvidada
Solo sensación de extraña
comodidad
Solo el juego de encontrarse
en la oscuridad
Solo un momento para
entender
Que aquellos besos no
contenían misterios
Sino respuestas.
Ellos no lo sabían,
pero sus labios
Ya se conocían.
Gll
Gll